El esplendor de los zares y palacios imperiales
Sumérgete en el esplendor imperial de Rusia viajando a través de dos ciudades legendarias que cuentan la historia de los zares más poderosos del mundo. Moscú y San Petersburgo te esperan con palacios majestuosos, catedrales de cuento de hadas y museos de arte sin igual. Este viaje es perfecto para familias que desean compartir una experiencia única e inolvidable, descubriendo cómo los zares gobernaron desde el corazón del poder ruso. Desde el Kremlin imperial hasta las fuentes doradas del Versalles ruso, cada momento será una página de la grandeza zarista.
Llegada a la capital rusa y traslado al hotel. Por la tarde, visita panorámica de Moscú para conocer la icónica Plaza Roja, el corazón histórico del país. Admira la colorida Catedral de San Basilio con sus cúpulas en forma de cebolla y pasea por las avenidas principales que guardan la esencia soviética. Primer contacto con la majestuosidad arquitectónica de Rusia.
Visita guiada al Kremlin, el centro espiritual de Rusia durante siglos. Explora las catedrales antiguas, especialmente la Catedral de la Asunción, y accede al Museo de la Armería donde se resguardan más de 50 huevos Fabergé y joyas de la corte imperial. Contempla los jardines y las vistas del río Moscova desde este recinto amurallado lleno de historia.
Día dedicado a explorar la riqueza cultural de Moscú. Visita la Galería Tretyakov y el Teatro Bolshoi, templos del arte ruso. Recorre el ostentoso metro de Moscú, considerado un palacio subterráneo con sus estaciones decoradas con mosaicos, esculturas y vidrieras. Cena en un restaurante tradicional para degustar la auténtica cocina rusa casera.
A primera hora, traslado a la estación para abordar el tren de alta velocidad Sapsan rumbo a San Petersburgo. Durante el trayecto de aproximadamente 4 horas, disfruta de vistas del paisaje ruso mientras avanzas hacia la ciudad de los zares. Llegada, check-in en hotel y tiempo libre para descansar en esta hermosa ciudad que fue capital del imperio.
Excursión al Palacio de Peterhof, conocido como el Versalles ruso, ubicado a las orillas del Golfo de Finlandia. Maravíllate con las fuentes doradas, jardines magníficos y la Gran Cascada que fue creada por Pedro el Grande. Paseo por los parques y salones barrocos que reflejan la opulencia de la monarquía rusa. Regreso a San Petersburgo para visitar el Palacio de Catalina en Pushkin con la legendaria Sala de Ámbar.
Mañana dedicada al Museo Hermitage, uno de los museos más grandes y prestigiosos del mundo, ubicado en el magnífico Palacio de Invierno. Con más de 3 millones de obras de arte, recorre sus galerías llenas de tesoros de la antigüedad y renacimiento europeo. Por la tarde, paseo por la Avenida Nevsky, visita la Catedral de San Isaac y los canales que hacen de San Petersburgo la Venecia del Norte. Noche de despedida en esta ciudad romántica.
Itinerario de ejemplo; puede ajustarse según disponibilidad.
Hospedaje en hoteles de 5 estrellas cuidadosamente seleccionados, con desayunos incluidos.

Con albercas, club de niños y buffet. El favorito de las familias.

Ambiente íntimo con atención personalizada y buena ubicación.

Categoría superior con spa, alberca y servicios premium.
Entra en las residencias privadas de Pedro el Grande y Catalina la Grande, donde se hospedaban durante el verano. Admira los salones decorados con mármol, oro y cristal, y recorre los parques paisajísticos que sirvieron de retiro a la realeza. Una experiencia que te transporta directo a la época imperial.
Vive la magia del ballet ruso en el legendario Teatro Bolshoi de Moscú o el Mariinsky de San Petersburgo, donde se presentan obras maestras del ballet clásico. Los bailarines rusos son reconocidos mundialmente. Una noche de elegancia y arte que quedará grabada en tu memoria.
Experimenta el lujo de viajar entre Moscú y San Petersburgo en el moderno tren Sapsan, con asientos cómodos y vistas panorámicas del paisaje ruso. Es la manera más clásica y romántica de conectar las dos ciudades del imperio.
Descubre artesanías rusas auténticas, matrioskas pintadas a mano, souvenirs soviéticos y obras de arte local en este colorido mercado tradicional. Perfecta para llevar recuerdos únicos de tu viaje a casa.
Degusta platos típicos como el borsch, blinis, stroganoff de ternera y caviar ruso en restaurantes tradicionales. Acompaña las comidas con bebidas típicas como el kvas o el vodka ruso. Una experiencia culinaria auténtica que refleja la gastronomía imperial.
Entra en las catedrales que albergan la historia de Rusia: la Catedral de la Asunción en el Kremlin, la Catedral de San Isaac y la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Cada una cuenta historias de devoción y poder imperial con su arquitectura espléndida.
La cocina rusa es contundente y nutritiva, diseñada para los largos y fríos inviernos del país. No te pierdas el borsch, la sopa tradicional hecha con remolacha que es un símbolo de la gastronomía rusa. Prueba los blinis, tortitas finas que se sirven con crema agria, caviar o mermelada. El stroganoff de ternera con salsa de champiñones y nata es otro plato imprescindible. Los vareniki, empanadillas rellenas de carne o papa, y la ensalada Olivier son clásicos en las mesas rusas. Para una experiencia más sofisticada, degusta el caviar ruso, considerado uno de los mejores del mundo, que encontrarás en los restaurantes más elegantes de Moscú y San Petersburgo. Las bebidas típicas incluyen el kvas, una bebida fermentada hecha de centeno, y por supuesto el famoso vodka ruso.
Moscú y San Petersburgo tienen un clima continental húmedo con inviernos muy largos y fríos, y veranos cálidos pero cortos. En invierno, las temperaturas descienden hasta -10°C o más, creando un paisaje de nieve y hielo. La mejor época para viajar es entre mayo y septiembre, cuando las temperaturas son más agradables, oscilando entre 15°C y 25°C. Julio y agosto son los meses más cálidos, aunque también son la temporada alta con mayor afluencia de turistas. Si prefieres menos aglomeración, considera visitar en mayo, principios de junio o entre septiembre y octubre, cuando el clima aún es delicioso y hay menos visitantes. En junio podrás experimentar las famosas Noches Blancas de San Petersburgo, cuando el sol apenas se pone. Lleva ropa ligera de abrigo pues, aunque hace calor durante el día, las noches pueden refrescar considerablemente.