Elegancia monumental y melodías eternas
Viena y Salzburgo representan el corazón musical y monumental de Austria, dos ciudades que combinan elegancia imperial con la magia de la música clásica. Desde los palacios barrocos y catedrales góticas hasta las melodías de Mozart que resuenan en cada rincón, este destino es ideal para viajeros que buscan sumergirse en la historia europea, la cultura refinada y paisajes alpinos envolventes. Perfecto para familias que desean conectar con tradiciones vienesas y la belleza natural que rodea a Salzburgo.
Llegada al aeropuerto de Viena con traslado al hotel. Paseo por el corazón peatonal de la ciudad: la famosa calle Kärntner Strasse con sus elegantes tiendas y terrazas de cafés. Visita a la Catedral de San Esteban, símbolo religioso más importante de Viena con su icónico tejado de azulejos en forma de zigzag. Por la tarde, recorrido por la Ringstrasse, la avenida más emblemática donde se concentran los edificios más importantes de la capital.
Visita al Palacio de Schönbrunn, la majestuosa residencia de verano de los Habsburgo, conocida como el Versalles vienés. Recorrido por sus lujosos apartamentos reales y jardines históricos. Por la tarde, exploración del Palacio Belvedere con su célebre colección de arte, incluyendo obras maestras de Klimt. Regreso al centro para disfrutar de la atmósfera vienesa al caer la tarde.
Día dedicado a la riqueza cultural vienesa. Visita a los museos del barrio de los museos con sus colecciones de arte clásico y moderno. Por la tarde, pausa en un tradicional café vienés para degustar la famosa tarta Sacher con Melange (café con leche espumada). Al atardecer, oportunidad de asistir a un concierto de música clásica en una sala histórica para experimentar la mágica tradición musical que define a Viena.
Mañana en el Prater, el parque histórico más antiguo de Viena con su icónica noria gigante que ofrece vistas 360° de la ciudad. Paseo por barrios alternativos como Spittelberg para descubrir una Viena diferente, con galerías de arte, tiendecitas y mercadillos. Visita al peculiar Hundertwasser Haus, un edificio de arquitectura única y colorida que rompe con los cánones tradicionales.
Traslado en tren hacia Salzburgo (2.5 horas). Llegada y paseo por el casco antiguo medieval, Patrimonio de la Humanidad. Visita a la Casa Natal de Mozart, donde el compositor nació en 1756. Recorrido por las Mirabell Gardens, inspiración de la película Sonrisas y Lágrimas, con sus fuentes y jardines barrocos cuidados al milímetro. Cena en un restaurante tradicional austriaco.
Ascenso a la Fortaleza de Hohensalzburg (construida en 1077), la fortaleza mejor conservada de Europa con vistas panorámicas del valle alpino. Exploración de las callejuelas medievales rodeadas de edificios barrocos que dan carácter a la ciudad. Compras en el mercado local Grünmarkt. Tarde libre para disfrutar del ambiente salzburguense antes del traslado de regreso o a punto de partida de conexiones internacionales.
Itinerario de ejemplo; puede ajustarse según disponibilidad.
Hospedaje en hoteles de 5 estrellas cuidadosamente seleccionados, con desayunos incluidos.

Con albercas, club de niños y buffet. El favorito de las familias.

Ambiente íntimo con atención personalizada y buena ubicación.

Categoría superior con spa, alberca y servicios premium.
Vive la magia de la música austriaca en una sala de conciertos histórica, donde resuenan composiciones de Mozart, Strauss y Vivaldi. Una experiencia que conecta directamente con el alma cultural de Austria, en salones que han acogido a los grandes maestros de la historia.
Sube a una de las fortalezas medievales mejor preservadas de Europa, ubicada a 500 metros sobre Salzburgo. Las vistas del valle de los Alpes y la ciudad medieval son simplemente espectaculares, especialmente al atardecer cuando la luz transforma el paisaje.
Descubre la ceremonia del café vienés en un histórico Kaffeehaus, donde una simple taza se acompaña con agua y un pastel exquisito. Esta tradición milenaria es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y representa el alma social y cultural de Viena.
Camina por los jardines barrocos que inspiraron la película clásica, donde la escalera de mármol y las fuentes esconden la magia del cine. Los niños reconocerán cada rincón mientras disfrutan de la belleza natural rodeada de montañas alpinas.
Experimenta la Riesenrad, el carrusel histórico más antiguo del mundo aún en funcionamiento (desde 1895). A 65 metros de altura, disfruta de vistas 360° de toda Viena mientras viajas en una góndola vintage que evoca la magia de la época imperial.
Prueba la tarta Sacher original en sus cafés de origen, acompañada de nata sin azúcar. Complementa con Apfelstrudel, Kaiserschmarrn y bombones de chocolate austriaco que hacen de la repostería vienesa un arte culinario sin comparación.
La cocina austriaca es una deliciosa mezcla de influencias centroeuropeas que refleja siglos de imperio y tradición. El Wiener Schnitzel, filete de ternera empanado y frito, es el plato nacional que debes probar en cualquier beisl (taberna local). El Tafelspitz, ternera hervida al estilo vienés del emperador Francisco José, se sirve con salsa de rábanos y verduras. No pueden faltar sopas como la Frittatensuppe (caldo con tiras de masa) y el Gulasch austriaco con pimentón dulce. Para quienes buscan experiencias auténticas, los Heuriger (bodegas rústicas) sirven vinos jóvenes frescos con platos tradicionales acompañados de música folklórica. Los postres son obra maestra: la Sachertorte (bizcocho de chocolate con mermelada de albaricoque), el Apfelstrudel (masa fina rellena de manzana especiada), y el Kaiserschmarrn (crêpe desmenuzada con compota). Acompaña con Grüner Veltliner, vino blanco austriaco fresco y afrutado, o cervezas locales como Gösser. El café vienés, una tradición Patrimonio UNESCO, se degusta en cafés históricos con su vaso de agua y un pastel de acompañamiento.
Austria experimenta un clima continental moderado con estaciones muy marcadas. Los veranos (junio a septiembre) son cálidos y agradables, con temperaturas entre 17°C y 25°C, ideales para recorridos al aire libre y festivales culturales como el Festival de Salzburgo. La primavera (abril a junio) ofrece temperaturas suaves y poca afluencia turística. El otoño (septiembre a noviembre) es especialmente hermoso, con temperaturas entre 10°C y 15°C y bosques que se tiñen de colores intensos. Los inviernos (diciembre a marzo) son fríos, con temperaturas bajo cero y nieve en las montañas, perfectos para esquí pero con muchos museos cerrados. La mejor época para visitar Viena y Salzburgo es de mayo a septiembre, cuando el clima es perfecto, hay múltiples festivales y los días son largos. Septiembre y octubre son especialmente recomendados por el buen clima, menos multitudes y la riqueza cultural de festivales de ópera y cine.