La joya histórica del Mar Mediterráneo
Malta es una joya histórica que emerge del corazón del Mediterráneo, donde tres mil años de historia se encuentran con playas de aguas turquesas y pueblos de piedra color miel. Perfecto para familias que desean combinar aventura arqueológica con relajación costera, este archipiélago destaca por sus templos megalíticos —algunos de los más antiguos del mundo—, sus fortificaciones de épocas de caballeros y su gastronomía única que mezcla influencias italianas, árabes y británicas. Malta ofrece un viaje sensorial completo donde la cultura, la naturaleza y la tradición se entrelazan en cada esquina.
Llegan a Malta y se instalan en La Valeta, la capital histórica declarada Patrimonio de la Humanidad. Recorren sus calles empedradas, visitan la majestuosa Concatedral de San Juan con sus obras maestras de Caravaggio, el Palacio del Gran Maestre y los jardines Barrakka con vistas al Grand Harbour. Por la tarde, pasean por Merchant Street y descubren tiendas locales y restaurantes tradicionales para cenar.
Viajan a Mdina, la 'Ciudad Silenciosa', una fortaleza medieval amurallada donde el tiempo se detiene en sus callejones estrechos. Visitan la Catedral de Mdina y exploran sus miradores con vistas al paisaje maltés. Luego conocen el Hipogeo de Hal Saflieni, único templo subterráneo prehistórico, y los templos megalíticos de Tarxien, estructuras neolíticas de más de 5,600 años.
Cruzan en ferri hacia Vittoriosa, la ciudad más antigua de Malta, visitando el Fuerte de San Angelo y el Museo Marítimo. Pasean por Senglea y Cospicua con sus callejones auténticos y vistas al Grand Harbour. Regresan a disfrutar de cena en un restaurante frente al mar con vistas de La Valeta iluminada.
Excursión a la isla de Comino y su famosa Laguna Azul: aguas turquesas, bancos de arena blanca y piscina natural cristalina. Nadan y practican esnórquel entre vida marina abundante. Exploran las cuevas de Santa María y disfrutun del paisaje paradisíaco. Por la tarde regresan a Malta con el atardecer en el mar.
Visitan Marsaxlokk, pintoresco pueblo de pescadores con barcos tradicionales de colores brillantes, mercado de pescado fresco y restaurantes junto al mar. Conocen la Gruta Azul con sus cavernas de piedra caliza y aguas luminiscentes. Terminan el día en la Ta' Qali Crafts Village descubriendo artesanías maltesas auténticas de filigrana, vidrio soplado y cerámica.
Ferri hacia Gozo, la isla hermana más tranquila. Visitan la Citadela de Victoria, templos antiguos y paisajes rurales. Disfrutan de vistas desde los acantilados y exploran pueblos encantadores. Regresan a Malta por la tarde, última cena en La Valeta recordando los momentos memorables y despedida del paraíso mediterráneo.
Itinerario de ejemplo; puede ajustarse según disponibilidad.
Hospedaje en hoteles de 5 estrellas cuidadosamente seleccionados, con desayunos incluidos.

Con albercas, club de niños y buffet. El favorito de las familias.

Ambiente íntimo con atención personalizada y buena ubicación.

Categoría superior con spa, alberca y servicios premium.
Explora templos megalíticos de más de 5,500 años, algunos de los edificios de piedra más antiguos del planeta. El Hipogeo de Hal Saflieni, templo subterráneo único, te sumerge en rituales ancestrales. Camina entre piedras que han testificado civilizaciones olvidadas en un viaje atrás en el tiempo.
Nada en aguas cristalinas entre Comino y Cominotto en la famosa Blue Lagoon. Arena blanca, profundidad tranquila y transparencia submarina perfecta para familias. Bucea o simplemente relájate en este paraíso que parece sacado de películas de cine.
Cruza en ferri tradicional maltés hacia las Tres Ciudades viendo el Grand Harbour desde nuevas perspectivas. Visita fortalezas, museos militares y marismas históricas. Los niños quedarán fascinados por la arquitectura y las historias de marineros y caballeros.
Prueba el Fenek Stuffat (conejo estofado), plato nacional, y los Pastizzi (empanadillas de ricotta). Disfruta de Bigilla (hummus maltés), Bragioli (rollitos de carne) y pescado fresco de Marsaxlokk. Cada bocado cuenta historias de siglos de mezcla cultural italiana, árabe y británica.
Camina por las murallas y callejones de la 'Ciudad Silenciosa', donde el ruido de carros está prohibido. Pisos de piedra dorada, iglesias barrocas y vistas infinitas crean una atmósfera de cuento de hadas. Perfecta para fotos y para entender Malta medieval.
Con visibilidad excepcional, descubre vida marina colorida sin alejarte lejos de tierra. Arrecifes de coral, peces exóticos y sistemas de cuevas submarinas. Malta posee más de 120 sitios de buceo, siendo un destino internacional de primer nivel para submarinismo.
La cocina maltesa es un delicioso viaje por la historia. Influenciada por italianos, árabes, británicos y españoles, resulta en platos únicos que no encontrarás en otro lado. El Fenek Stuffat (conejo en salsa de vino y tomate) es el plato nacional, probablemente nacido de la resistencia a las restricciones de caza de los Caballeros. Los Pastizzi, empanadillas crujientes de hojaldre rellenas de ricotta o guisantes, son snacks omnipresentes a menos de 1 euro. La Bigilla, paté de alubias moradas maltesas con ajo y aceite de oliva, recuerda tradiciones musulmanas antiguas. Los quesos Gbejniet de cabra o oveja, especialmente del Gozo, son auténticos tesoros culinarios. Encontrarás abundancia de pasta (herencia italiana), pescado fresco en pueblos como Marsaxlokk, y dulces con influencia árabe: imqaret (pasteles de dátiles), qaghaq tal-għasel (anillos de miel navideños). La miel es tan importante que el nombre antiguo griego 'Melita' significa precisamente eso. Las raciones son generosas, y el té sigue siendo popular por la herencia británica.
Malta goza de un clima mediterráneo con más de 300 días de sol al año, lo que la convierte en uno de los destinos europeos más soleados. Los veranos (junio-agosto) son muy calurosos con temperaturas que superan los 30°C, pero con brisa marina reconfortante. Los inviernos son suaves: solo 13-17°C de promedio, con lluvia ocasional entre noviembre y febrero, pero aún hay muchos días soleados. La mejor época para viajar es abril-junio y septiembre-octubre: temperaturas agradables de 18-25°C, agua del mar cálida pero no sofocante, y playas menos masificadas. La primavera (abril-mayo) es mágica con flores silvestres y paisaje verde. Otoño es igual de hermoso. Si viajas en julio-agosto espera multitudes en atracciones principales. El mar se mantiene nadable de mayo a octubre. Agosto tiene la humedad del Sirocco africano. Para exploración cultural e histórica sin excesivo calor, primavera y otoño son ideales.