El encanto del Mediterráneo y la magia del Sahara
Túnez es un destino fascinante donde convergen el Mediterráneo con toda su magia costera y el misterioso Sahara con sus dunas infinitas. Este pequeño país africano ofrece una experiencia única: playas doradas, ruinas romanas de ensueño, medinas históricas llenas de color y un desierto que inspira aventura y reflexión. Ideal para familias que buscan combinar relajación, historia y naturaleza en un viaje accesible y extraordinario.
Arribo a Túnez capital. Instalación en hotel y primeras impresiones de la ciudad. Por la tarde, paseo por la histórica Medina, declarada Patrimonio de la Humanidad, explorando sus zocos tradicionales, las tiendas de artesanía y la atmósfera auténtica del norte de África.
Visita del Museo del Bardo, hogar de la mejor colección de mosaicos romanos del mundo. Conocimiento de la Mezquita Jamaa ez Zitouna, la más grande del país. Por la tarde, excursión a Sidi Bou Said, el pintoresco pueblo con casas blancas y puertas azules a orillas del Mediterráneo, perfecto para fotografías y té de menta tradicional.
Día dedicado al Anfiteatro de El Djem, uno de los anfiteatros romanos mejor conservados del mundo, que ofrece una perspectiva asombrosa del poder romano. Luego, descubrimiento de las ruinas de Cartago y el Museo Nacional, donde los artefactos púnicos y romanos cuentan historias de miles de años.
Traslado hacia el sur. Primeras vistas del Chott el Djerid, el imponente lago salado con sus paisajes surrealistas y efectos ópticos. Llegada a Douz, la puerta del Sahara, donde se respira la proximidad del mayor desierto del mundo y se pueden apreciar los oasis de palmeras que rodean la ciudad.
Experiencia inolvidable en el desierto: excursión en dromedario o camello a través de las dunas doradas del Sahara, con parada en oasis. Noche en campamento o haima tradicional bajo las estrellas, cena con los beduinos y contemplación del cielo más limpio y estrellado que jamás hayan visto. Cambios de color de las dunas al amanecer son espectaculares.
Desayuno en el desierto y retorno hacia la costa. Tiempo libre para últimas compras de artesanía bereber, té de menta final y traslado al aeropuerto. Despedida de Túnez con recuerdos que perdurarán toda la vida.
Itinerario de ejemplo; puede ajustarse según disponibilidad.
Hospedaje en hoteles de 5 estrellas cuidadosamente seleccionados, con desayunos incluidos.

Con albercas, club de niños y buffet. El favorito de las familias.

Ambiente íntimo con atención personalizada y buena ubicación.

Categoría superior con spa, alberca y servicios premium.
Recorre las dunas doradas del desierto más grande del mundo a lomos de camello, siguiendo las antiguas rutas de caravanas. Pasa una noche bajo las estrellas en un campamento tradicional, donde la inmensidad del Sahara y el cielo limpio crean un momento mágico e inolvidable.
Piérdete en el laberinto de callejuelas de la medina histórica, descubre zocos llenos de color donde venden especias, perfumes, cerámicas y alfombras. Interactúa con artesanos bereberes, regatea en tiendas tradicionales y absorbe la atmósfera auténtica del Magreb.
Camina entre los restos del Anfiteatro de El Djem, una de las estructuras romanas mejor conservadas, que alguna vez albergó 35.000 espectadores. Visita Cartago, antiguos escenarios de batalla entre imperios, donde cada piedra cuenta historias de miles de años.
Visita los escenarios reales de filmación de La Guerra de las Galaxias: el ksar Hadada, donde se rodaron escenas de la casa de Anakin Skywalker, y pueblos bereber como Chenini suspendidos en las montañas, que inspiraron el nombre del planeta Tatooine.
Descubre este encantador pueblo costero con sus icónicas casas blancas y puertas azul índigo encaramadas sobre acantilados. Disfruta de un té de menta en una terraza con vistas al mar, observa el atardecer más hermoso de la región y explora la bohemia atmósfera que atrajo a artistas durante décadas.
Contempla el paisaje surrealista del lago salado más grande de Túnez, donde la naturaleza juega con ilusiones ópticas y los colores cambian según la luz. Un escenario desértico único que ha servido de inspiración para el cine y que deja sin palabras a quien lo ve.
La gastronomía tunecina es una deliciosa fusión de sabores mediterráneos con especias africanas y bereberes. Basada en aceite de oliva, carnes de cordero y buey, pescado fresco en las costas y verduras, cada plato es una explosión de aromas y sabores. El cuscús, considerado el plato nacional, es una mezcla de sémola cocida al vapor acompañada de legumbres, carne o pescado. Los briks son empanadillas crujientes rellenas de huevo y atún. La harissa, una salsa picante de pimientos molidos, es el condimento más característico que acompaña casi todas las comidas. No faltan platos como el tajine tunecino (quiche gratinado), la meloukhia (guiso de cordero con salsa verde), y deliciosos dulces como baklava, makroud y samsa rellenos de almendras y miel. El té de menta es la bebida más popular, servida caliente y ceremonial en momentos de convivencia. La experiencia gastronómica es parte fundamental del viaje, invitando a sumergirse en la cultura local a través de los sentidos.
Túnez goza de un clima mediterráneo en el norte y costas, con veranos cálidos y secos e inviernos suaves. La mejor época para visitar es primavera (marzo a mayo) y otoño (septiembre a noviembre), cuando las temperaturas oscilan entre 18 y 28 grados Celsius, perfectas para explorar tanto la costa como el interior. El sur desértico experimenta calores extremos en verano (superando 35 grados), por lo que es más apropiado visitarlo en invierno cuando las noches pueden ser frías bajo las estrellas. Las lluvias son escasas en general, concentrándose entre octubre y abril. En verano hay casi garantía de sol en toda la región costera, ideal para playas. Para combinar arqueología, desierto y playa sin agobios climáticos, la primavera es la estación dorada. Lleva ropa ligera para el día y abrigos para la noche en el desierto; el contraste de temperaturas entre día y noche es notable.