Lisboa · Oporto · Torre de Belém · Riberas
Portugal es un destino que enamora a primera vista, donde la historia medieval convive con la modernidad y la arquitectura manueline brilla en cada rincón. Lisboa y Oporto, las dos joyas del país, ofrecen experiencias inolvidables: desde monumentos Patrimonio de la Humanidad hasta riberas pintorescollenas de encanto y tradición. Este viaje es perfecto para familias que buscan cultura, gastronomía auténtica y la calidez portuguesa, donde incluso los niños serán bienvenidos con brazos abiertos en cada restaurante y calle empedrada.
Recepción en Lisboa. Recorrido por el histórico barrio de Alfama con sus callejuelas empedradas y terracota. Visita al Castelo de São Jorge, situado en lo alto de una colina con vistas panorámicas de la ciudad y el río Tejo. Por la tarde, paseo por la Praça do Comércio, la plaza más importante de Lisboa con sus elegantes edificios amarillos.
Día dedicado al distrito de Belém, donde se concentran dos joyas del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Visita a la Torre de Belém, la icónica fortaleza del siglo XVI que simboliza el legado marítimo portugués. Luego, exploración del Mosteiro dos Jerónimos con su impresionante arquitectura manuelina. Complementar con el Padrão dos Descobrimentos, monumento a los exploradores portugueses.
Excursión a Sintra, declarada Patrimonio de la Humanidad. Visita al Palacio Nacional da Pena con su arquitectura extravagante de colores vivos y estilos eclécticos. Recorrido por los exuberantes jardines románticos del siglo XIX y exploración de la mágica atmósfera de esta región de colinas verdes y paisajes de ensueño.
Traslado a Oporto, segunda ciudad de Portugal. Exploración de la Ribeira, el barrio histórico más pintoresco junto al río Douro, declarado Patrimonio de la Humanidad. Cruce del icónico Puente Don Luís I por su nivel superior para disfrutar de vistas espectaculares. Paseo por las bodegas de vino en la orilla opuesta y visita a la Torre dos Clérigos.
Visita a la Catedral de Oporto con su claustro gótico decorado con azulejos del siglo XVIII. Descubrimiento de la estación Porto São Bento, famosa por sus veinte mil azulejos pintados a mano que narran momentos históricos de Portugal. Paseo en barco por los seis puentes de Oporto para contemplar la ciudad desde el río Douro. Experiencia de cata de vino de Oporto en una bodega tradicional.
Mañana libre para últimas compras en las tiendas locales o visita a la librería Lello, una de las más bellas del mundo. Paseo final por los mercados tradicionales como el Mercado do Bolhão en Oporto, donde convive la autenticidad portuense. Regreso y despedida con los recuerdos de una experiencia auténtica en Portugal.
Itinerario de ejemplo; puede ajustarse según disponibilidad.
Hospedaje en hoteles de 5 estrellas cuidadosamente seleccionados, con desayunos incluidos.

Con albercas, club de niños y buffet. El favorito de las familias.

Ambiente íntimo con atención personalizada y buena ubicación.

Categoría superior con spa, alberca y servicios premium.
Disfruta de una velada mágica escuchando fado, la música tradicional portuguesa cargada de nostalgia y emoción. En Alfama o en las tabernas de Oporto, la música envuelve cada rincón con un encanto melancólico que refleja el alma portuguesa. Una experiencia sensorial que no olvidarás.
Navega en barco por el río Douro observando los seis puentes históricos de Oporto, las casas coloridas de la Ribeira y los barcos rabelos tradicionales. Las vistas panorámicas desde el agua son espectaculares, especialmente al atardecer, cuando la ciudad se tiñe de tonos dorados.
Visita una bodega auténtica en Vila Nova de Gaia donde aprenderás los secretos del vino de Oporto. La experiencia incluye cata guiada de diferentes variedades y la oportunidad de probar este vino legendario en su lugar de origen, rodeado de historia y tradición.
Explora la arquitectura renacentista y manuelina visitando palacios como el da Ajuda en Lisboa o el Palácio da Bolsa en Oporto. Descubre salones fastuosos, escaleras de granito y mármol, y colecciones de arte decorativo que cuentan historias de poder y elegancia real.
Admira los característicos azulejos azules y blancos que adornan iglesias, fachadas y estaciones. Desde la Capilla de las Almas hasta la estación São Bento, cada azulejo cuenta una historia. Portugal es un museo al aire libre de esta artesanía única que combina arte y narrativa visual.
Camina por las empedradas calles de Alfama, Chiado y la Ribeira descubriendo tiendas tradicionales, cafés históricos y miradores escondidos. Cada calle revela sorpresas: desde mercados locales hasta vistas panorámicas que te dejarán sin aliento.
La cocina portuguesa es una celebración de sabores auténticos nacida de la fusión entre lo mediterráneo y el atlántico. El bacalao es el rey indiscutible, con más de 365 recetas diferentes que van desde el clásico bacalhau à Brás hasta el cremoso bacalhau com natas. Los pastéis de Belém, deliciosos tartaletas de hojaldre rellenas de crema, son imprescindibles acompañados de café. No puedes perderte el caldo verde, una sopa tradicional con col y chorizo, ni la francesinha de Oporto, un sándwich contundente cubierto de salsa especiada. Los mariscos frescos, especialmente en restaurantes junto al río, son de excepcional calidad. Portugal también es productor de excelentes vinos como el de Oporto, el Vinho Verde y los del Alentejo, perfectos para acompañar tus comidas. Los quesos artesanales como el Queijo Serra da Estrela completan una experiencia gastronómica que engancha desde el primer bocado.
Portugal disfruta de un clima templado mediterráneo muy agradable la mayor parte del año. Los veranos (junio a septiembre) son cálidos y secos, con temperaturas que pueden superar los 30-35 grados, especialmente en agosto, lo que puede resultar exhaustivo para los niños pequeños. Los inviernos (diciembre a febrero) son suaves con temperaturas alrededor de 10-15 grados, ideales para caminar sin abrigo pesado. Las épocas recomendadas son la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre), cuando el clima es templado y perfecto para explorar monumentos sin el agobio del calor extremo. La lluvia es frecuente en invierno pero rara en verano. Si viajas con menores, evita los meses más calurosos para una experiencia más cómoda y segura.