Central Park · Times Square · Estatua de la Libertad · Empire State
Nueva York es la ciudad que nunca duerme, un vibrante epicentro de cultura, arte y energía donde cada esquina cuenta una historia. Visitar los monumentos icónicos como Central Park, Times Square, la Estatua de la Libertad y el Empire State Building es vivir los momentos más emblemáticos del cine y la historia estadounidense. Este paquete es perfecto para familias que desean experimentar la magia de la Gran Manzana con sus hijos, compartiendo experiencias inolvidables en una metrópolis que ofrece algo para todos: aventura, cultura, gastronomía y el inconfundible espíritu neoyorquino.
Llegada a Nueva York y traslado al hotel en Midtown Manhattan. Acomodación y descanso. Por la tarde, paseo inaugural por las calles de Times Square, el corazón luminoso de la ciudad con sus icónicos carteles publicitarios y la energía característica que define a Nueva York.
Explora el oasis verde de Manhattan con un paseo por los 340 hectáreas de Central Park. Visita el Strawberry Fields, el Zoo y disfruta de las vistas panorámicas. Por la tarde, recorre la famosa Quinta Avenida con sus tiendas de clase mundial y arquitectura histórica.
Sube a los miradores del Empire State Building en las plantas 86 y 102 para disfrutar de vistas panorámicas inigualables de Manhattan. Desde la plataforma abierta contemplarás el Central Park, los puentes emblemáticos y el skyline completo de la ciudad. Las vistas son espectaculares tanto de día como al atardecer.
Viaje en ferry desde Battery Park hacia Liberty Island para admirar de cerca este símbolo global de libertad. Visita el museo y disfruta de vistas panorámicas del skyline de Manhattan. Incluye el acceso a Ellis Island, puerta histórica de inmigración con vistas extraordinarias de la Gran Manzana.
Camina por el icónico Puente de Brooklyn, una experiencia quintesencial neoyorquina con vistas especiales del East River y los rascacielos. Explora el barrio de DUMBO en Brooklyn con sus tiendas vintage, galerías de arte y la famosa fotografía entre los puentes. Disfruta de la autenticidad de Brooklyn Heights.
Visita el Museo Metropolitano de Arte, uno de los más importantes del mundo con colecciones que abarcan miles de años de historia. Alternativamente, explora el MoMA para ver obras maestras del arte moderno y contemporáneo. Estas instituciones culturales son esenciales para comprender el pulso intelectual de la ciudad.
Sumérgete en la multiculturalidad visitando Chinatown con sus mercados auténticos, tiendas y restaurantes tradicionales. Pasea por Little Italy para una experiencia gastronómica italiana. Finaliza en el Lower Manhattan con vista al Wall Street y el icónico Charging Bull.
Recorre la High Line, el parque elevado convertido de una vía de ferrocarril histórica con vistas del Hudson River y arquitectura contemporánea. Visita el Chelsea Market, mercado gastronómico icónico con múltiples opciones culinarias. Perfecto para probar la comida típica neoyorquina.
Vive la magia de Broadway explorando el Teatro District y sus legendarios musicales. Visita el Rockefeller Center, símbolo histórico de Nueva York, y sube al Top of the Rock para otra perspectiva espectacular de la ciudad. Grand Central Terminal es una joya de arquitectura que no puedes perderte.
Dedica la mañana a las compras finales o revistar algún lugar favorito. Disfruta de un brunch neoyorquino tradicional en una cafetería local. Tarde libre para paseos tranquilos antes del traslado al aeropuerto y despedida de la ciudad que nunca duerme.
Itinerario de ejemplo; puede ajustarse según disponibilidad.
Hospedaje en hoteles de 5 estrellas cuidadosamente seleccionados, con desayunos incluidos.

Con albercas, club de niños y buffet. El favorito de las familias.

Ambiente íntimo con atención personalizada y buena ubicación.

Categoría superior con spa, alberca y servicios premium.
Observa Manhattan desde las alturas en el Empire State Building, Top of the Rock y One World Trade Center. Cada mirador ofrece perspectivas únicas del skyline neoyorquino, especialmente mágicas al atardecer cuando la ciudad se ilumina.
Experimenta la energía de los legendarios musicales de Broadway en el Teatro District. Desde clásicos atemporales hasta producciones contemporáneas, el teatro neoyorquino es una tradición cultural obligatoria que cautiva a visitantes de todo el mundo.
Escapa del bullicio urbano paseando por el gigantesco parque urbano con sus lagos, puentes, jardines y puntos de interés. Es el pulmón verde de Manhattan donde puedes relajarte, hacer pícnics o disfrutar de actividades al aire libre en cualquier estación.
Nueva York es un crisol gastronómico donde convergen sabores del mundo. Prueba desde bagels neoyorquinos y pizza al estilo NY hasta auténtica comida china en Chinatown, italiana en Little Italy, y sofisticados restaurantes de clase mundial.
Camina por el Puente de Brooklyn y experimenta vistas panorámicas del East River y ambas márgenes. Estos puentes históricos conectan barrios con historias únicas y ofrecen algunos de los mejores ángulos fotográficos de Nueva York.
Explora los museos de clase mundial como el Metropolitan, MoMA y instituciones dedicadas a la historia local. La ciudad respira arte en cada rincón, desde galerías en DUMBO hasta murales en las calles de Harlem y Williamsburg.
La gastronomía de Nueva York es una fusión única reflejada en sus orígenes inmigrantes. Los bagels, cuyo centro está crujiente por fuera y esponjoso por dentro, son el desayuno tradicional neoyorquino, especialmente cuando se acompañan con crema de queso y salmón ahumado. La pizza al estilo neoyorquino se distingue por su masa fina y crujiente, servida en enormes porciones que se pueden plegar para comer caminando. Los hot dogs son un ícono de la comida callejera, vendidos en carritos en cada esquina con mostaza y cebolla. El pastrami sandwich, herencia de la comunidad judía, consiste en carne ahumada servida en pan de centeno con mostaza. Los pretzels blandos, traídos por inmigrantes holandeses, son un snack salado irresistible. Para el brunch, los huevos benedictinos sobre English muffin son una institución. El cheesecake neoyorquino es denso, cremoso y delicioso, al igual que las cookies gigantes de lugares como Levain Bakery. Además, la ciudad ofrece auténtica comida asiática en Chinatown con dim sum y dumplings, restaurantes italianos en Little Italy, y una increíble variedad de cocina latina, afroamericana y de todas las culturas del mundo.
Nueva York experimenta cuatro estaciones bien definidas con variaciones extremas. La primavera y el otoño son consideradas las mejores épocas para viajar, con temperaturas suaves entre los 15 y 25 grados centígrados, parques floridos y menor afluencia de turistas. Los meses de mayo, junio, septiembre y octubre son ideales para disfrutar de la ciudad caminando y explorando los espacios al aire libre. El verano es caluroso y húmedo, con temperaturas que pueden superar los 28 grados y una humedad sofocante que hace que el calor sea intenso. El invierno es frío y seco, con temperaturas bajo cero que pueden descender hasta -10 grados, aunque la ciudad se transforma en un paisaje mágico con nieve, decoraciones navideñas y la magia de las festividades. Independientemente de la estación, Nueva York registra más precipitaciones que ciudades como Londres o París, por lo que es aconsejable llevar un paraguas. La mejor época para viajar depende de tus preferencias: si buscas clima perfecto y menos turistas, elige primavera u otoño; si deseas la magia navideña, diciembre es incomparable.