Río de Janeiro · Cataratas de Iguazú · Carnaval
Río de Janeiro y las Cataratas de Iguazú conforman una de las combinaciones más espectaculares de Brasil. Fundada en 1565, Río te recibirá con sus icónicos atractivos: el Cristo Redentor vigilando desde las alturas, el Pan de Azúcar frente a la bahía, y playas legendarias como Copacabana e Ipanema. Después, te adentrarás en la magia natural de Iguazú, donde 275 saltos de agua crean un espectáculo sin igual. Este destino es perfecto para familias que buscan combinar cultura, aventura y naturaleza en una experiencia inolvidable.
Llegada al Aeropuerto Galeão y traslado a tu alojamiento en la zona de Copacabana o Ipanema. Por la tarde, primer contacto con las playas cariocas. Acomoda el ritmo de la ciudad pasando por la famosa pasarela de piedras portuguesas de Copacabana, observa el atardecer desde el Arpoador y disfruta del ambiente local en los bares de playa.
Día dedicado a los símbolos más reconocibles de Brasil. Sube en el tren del Corcovado hacia el Cristo Redentor, ubicado a 710 metros de altura, para disfrutar vistas panorámicas de toda la ciudad. Por la tarde, toma el teleférico al Pan de Azúcar con sus 396 metros, donde contemplarás Copacabana, Ipanema y la Bahía de Guanabara en toda su magnitud.
Explora el histórico barrio de Santa Teresa, refugio de artistas desde el siglo XIX. Recorre sus calles empedradas, admira la icónica Escalera de Selarón decorada con mosaicos de colores, visita galerías de arte local y disfruta de la gastronomía brasileña en sus restaurantes y cafés bohemios. Completa la tarde en el Parque de las Ruinas con vistas a la bahía.
Mañana libre en las playas de Ipanema, donde locales y turistas conviven en un ambiente único. Los diferentes postos albergan distintas comunidades. Por la noche, vive la experiencia auténtica de la samba en Lapa: bares tradicionales, música en vivo y la energía vibrante de la noche carioca. Opcional: visita el Sambódromo si viajas en época de Carnaval.
Vuelo matutino a Foz do Iguaçu. Traslado al hotel y por la tarde, primer avistamiento de las Cataratas del Iguazú desde el lado brasileño. Recorre el Sendero Panorámico de 1.400 metros que te llevará junto a los saltos. Podrás ver la Garganta del Diablo y otras formaciones espectaculares creando una experiencia visual incomparable.
Segundo día en las cataratas. Explora actividades adicionales como paseos en lancha (te mojarás por la bruma), visita el Parque das Aves con más de 130 especies de aves, o recorre senderos ecoturísticos en la exuberante selva subtropical. El Parque Nacional do Iguaçu protege 185 mil hectáreas de Mata Atlántica con jaguares, monos y cientos de especies de aves.
Mañana libre para último contacto con Iguazú o compras de souvenirs. Vuelo de regreso a Río de Janeiro o conexión directa a México, llevando contigo la magia de dos de los destinos más impresionantes de Brasil. Finaliza este viaje extraordinario recordando cada momento vivido en la Cidade Maravilhosa y ante la grandiosidad natural de las Cataratas.
Itinerario de ejemplo; puede ajustarse según disponibilidad.
Hospedaje en hoteles de 5 estrellas cuidadosamente seleccionados, con desayunos incluidos.

Con albercas, club de niños y buffet. El favorito de las familias.

Ambiente íntimo con atención personalizada y buena ubicación.

Categoría superior con spa, alberca y servicios premium.
Sube a 710 metros en el tren del Corcovado para llegar a esta estatua de 30 metros, una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Desde sus pies sentirás la energía de la ciudad abrazada por sus brazos abiertos. Las vistas panorámicas de Río son simplemente incomparables.
Sube mediante dos teleféricos a través de la densa selva tropical del Parque de la Tijuca. Desde los 396 metros disfrutarás de vistas de 360° de Copacabana, Ipanema, la Bahía de Guanabara y el Morro de Pan de Azúcar mismo. Una experiencia vertiginosa y cautivadora.
El espectáculo principal de Iguazú: 80 metros de caída en forma de U que crea una bruma permanente y arcoíres múltiples. Accesible desde el lado brasileño con vistas panorámicas o desde Argentina con mayor proximidad. La fuerza del agua y la energía del lugar son abrumadores.
Dos mitos mundiales donde conviven turistas, cariocas, futvolistas y la vibrante energía de Río. Copacabana con sus 4 km de arena y vida nocturna, Ipanema con su aire bohemio. Ambas ofrecen quioscos para refrescarse, bares frente al mar y el ambiente inconfundible de Brasil.
Vive el corazón pulsante de Brasil. El Carnaval de Río (febrero) es la fiesta más famosa del mundo con desfiles en el Sambódromo y blocos gratuitos en las calles. Incluso fuera de Carnaval, la samba está en el aire: ensayos de escuelas, bares tradicionales y la música en vivo en barrios como Lapa.
El Parque Nacional do Iguaçu alberga 8% de todas las especies del planeta en sus 185 mil hectáreas. Senderos ecológicos te llevarán entre jaguares (onça-pintada), monos capuchinos, tucanes, guacamayos y más de 400 especies de aves. Un viaje a través de ecosistemas únicos.
La gastronomía brasileña es una fusión de sabores que refleja la historia multicultural del país. La Feijoada es el plato tradicional brasileño más emblemático: un guiso de frijoles negros con carnes de cerdo o ternera, acompañado de arroz, naranjas y vegetales de hoja verde. Se sirve especialmente los fines de semana y es el alma de la cocina carioca. En los mercados al aire libre cerca de Ipanema encontrarás comida callejera auténtica como el Acarajé (bollo relleno de camarones y alubias), Bolinho de Bacalhau (buñuelos de bacalao) y el Açaí na Tigela, elaborado con la fruta de la palmera de asaí, frecuentemente en un bol con granola. Los postre brasileños son irresistibles: el Brigadeiro (trufa de chocolate), el Pastel de Nata y las crepas con frutas tropicales. La Caipirinha hecha con cachaça, limón y azúcar es la bebida nacional. En Foz do Iguaçu, no pierdes los buffetes con barbacoa y platos típicos del sur brasileño.
Río de Janeiro y la región de Iguazú comparten un clima subtropical húmedo con temperaturas cálidas durante la mayor parte del año. En verano (diciembre a marzo), las temperaturas oscilan entre 23-35°C con humedad elevada y lluvias ocasionales pero intensas. La selva se ve exuberante y la bruma en los saltos de Iguazú es espectacular, aunque el calor puede resultar sofocante. El otoño (marzo a mayo) es considerado la mejor época: temperaturas entre 18-28°C, baja humedad, días largos y ideales para caminatas. El invierno (junio a agosto) es el más seco y fresco (10-26°C), perfecto para actividades exteriores sin agobio por el calor. La primavera (septiembre a noviembre) trae temperaturas progresivas de 25-30°C con retorno gradual de la humedad, y la selva se vuelve más frondosa. La recomendación general es viajar entre abril-junio o agosto-octubre para evitar lluvia extrema y multitudes, manteniendo excelentes condiciones climáticas.